domingo, 17 de mayo de 2009

Benedetti inmortal


¿Qué les queda a los jóvenes?

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
también les queda no decir amén
no dejar que les maten el amor
recuperar el habla y la utopía
ser jóvenes sin prisa y con memoria
situarse en una historia que es la suya
no convertirse en viejos prematuros

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
les queda respirar / abrir los ojos
descubrir las raíces del horror
inventar paz así sea a ponchazos
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos
y con el sentimiento y con la muerte
esa loca de atar y desatar

¿qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
también les queda discutir con dios
tanto si existe como si no existe
tender manos que ayudan / abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno /
sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines de pasado
y los sabios granujas del presente.

viernes, 15 de mayo de 2009

Programa de especialistas básicos, una nueva opción


El día sábado 25 de abril se realizó el seminario "Egresé y ahora qué?" organizado por ASEMECH y el CEMUC 2009. Dentro del programa se incluyó una interesante exposición del Dr. Ipinza quien mostró una nueva vía para poder obtener un postítulo llamado "Programa de Especialistas básicos".

Este nuevo mecanismo de especialización incluye 4 especialidades básicas (medicina interna, pediatría, ginecología y obstetricia y psiquiatría), tiene una duración de 6 años durante los cuales se intercalan 6 meses de rotación clínica formativa y 6 meses de trabajo en un consultorio urbano de Santiago o Valparaíso. Durante este período el beneficiado recibe un sueldo similar al promedio del ingreso médico.

El programa, en el cual actualmente participan alrededor de 40 doctores, ha tenido una muy buena evaluación preliminar de parte del ministerio de salud, las universidades formadores y los médicos participantes, por lo que la idea se quiere ampliar al resto del país.

Más información en el siguiente artículo de los Cuadernos Médicos Sociales del Colegio Médico.

jueves, 14 de mayo de 2009

Humor nosocomial


Era un día complicado para el jefe de urgencias, dos de sus mejores doctores se habían enfermado y no podían ir a trabajar. Si ya no daban abasto con la gran cantidad de pacientes que atendían cada día, ahora colapsarían. El jefe, desesperado, clamó al cielo pidiendo una solución. En ese mismo momento, milagrosamente, cayó una luz sobre él y apareció Dios.

Tranquilo - le dijo Dios en tono celestial - Deja que cubra tu lugar hoy, ve a tu casa a descansar. El doctor, creyente fervoroso, se retiró sorprendido a su hogar.

A los pocos instantes se escuchó el sonido de una ambulancia. Era un paciente atropellado que se encontraba en riesgo vital. Dios quien ya sabía como funcionaba todo en ese hospital porque lo había visto desde el cielo se dispuso a recibir al herido. Se ubica en la entrada y cuando llega el enfermo, de inmediato, posa sus manos sobre él y lo sana completamente.

Ya recuperado el atropellado sale del hospital y se encuentra con su familia que se había enterado del accidente. Se abrazan efusivamente y le preguntan:
- ¿Cómo salió todo? ¿Cómo te atendieron?
A lo que el paciente responde - Mal po', no me sacaron ni una radiografía. XD


lunes, 11 de mayo de 2009

Delirios legales


Cuando los pacientes esquizofrénicos por fin logran eliminar sus voces interiores, aparece una nueva, pero desde afuera. Adivinen quién es...

Ni más ni menos que Legal médica, un grupo de abogados cuya función es brindar asesoría jurídica integral a todas aquellas personas que presentan graves problemas de salud, causados por el consumo de medicamentos.

El primer fármaco cuestionado es la olanzapina (Zyprexa), un antipsicótico atípico utilizado en la esquizofrenia, la manía bipolar y otros trastornos psicóticos. Este medicamento ingresó al mercado como una alternativa a los antipsicóticos típicos (haloperidol, clorpromazina), ya que tiene un efecto similar sobre las alucinaciones y delirios de la esquizofrenia, pero con menos trastornos del movimiento como efecto adverso. Si bien inicialmente se le atribuyeron efectos sobre la apatía, desmotivación y aislamiento social, síntomas frecuentes de ver en estos enfermos, la evidencia no ha demostrado mejoras significativas.

El problema es que los antipsicóticos atípicos, y sobre todo la olanzapina, se asocian a un aumento significativo del peso, lo cual aumenta el riesgo de insulinoresistencia (prediabetes), diabetes y enfermedad cardiovascular. El año 2007 en EEUU un grupo de usuarios realizó una demanda colectiva por daños a la farmacéutica Elli Lilly acusándolos de aumentar su riesgo metabólico y de promover el uso de olanzapina para enfermedades no aprobadas por la FDA. En enero de este año la empresa resultó culpable llegando a un acuerdo compensatorio de 1.415 millones de dólares.

Actualmente Legal Médica está recopilando información en Chile respecto al uso de este medicamento a través de su página web y múltiples inserciones en diarios locales con el objeto de entablar una demanda colectiva. Si bien no hay una opinión oficial de las autoridades en salud mental, múltiples psiquiatras concuerdan que esta información es alarmista y que se puede satanizar un medicamento que bien utilizado es eficaz contra los trastornos psicóticos.

Como todos sabemos la mayoría de los fármacos tienen efectos adversos y cada vez que se utilizan sus beneficios deben superar los riesgos, esto se basa en los principios bioéticos de beneficiencia y no maleficencia. Siempre que se propone un tratamiento, los médicos debemos informar a los pacientes sobre los peligros más importantes a los que se exponen y obtener su consentimiento con el objeto de resguardar su autonomía.

El caso de Legal Médica es, sin duda, complejo ya que involucra aspectos médicos, éticos y judiciales. Un problema nuevo y no resuelto que representa una arista más de la llamada judicialización de la medicina.

La noticia en Radio Cooperativa


domingo, 10 de mayo de 2009

Instrucciones para la vida ¿Neruda's style?

Vía portalcesfam

A no morir lentamente

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del habito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente quien hace de la televisión su guía.
Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "ies" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando esta infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en si mismo. Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar. Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente, quien abandonando un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar. Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.

¿Pablo Neruda?
¿Martha Madeiros?

(Se viene el grado de medicina interna...)

lunes, 4 de mayo de 2009

Benedetti


El gran poeta uruguayo ingresó grave hace varios días al hospital. Ahora está mejor, por suerte. Y como todas las veces que alguien "público" ingresa al hospital se emiten partes médicos para actualizar sobre el estado de salud del enfermo, pero en este caso los comunicados suenan pésimo, molestos. Es que utilizar los eufemismos médicos eternos "estable", "están funcionando apropiadamente", "lúcido" (!) parecen una aberración linguística cuando se refieren a (Don) Mario Benedetti.

Aquí van los médicos...

Lombardi señaló que los órganos vitales de Benedetti "están funcionando apropiadamente" por el momento y su estado requiere "vigilancia" más que "algún cuidado activo particular"

Según el parte médico que emitió hoy la Dirección Técnica del Sanatorio Impasa de Montevideo, Benedetti se mantiene "estable" y "lúcido" y sigue alimentándose "correctamente" por vía oral.

Y aquí va Benedetti...

Pasatiempo

Cuando éramos niños
los viejos tenían como treinta
un charco era un océano
la muerte lisa y llana
no existía

luego cuando muchachos
los viejos eran gente de cuarenta
un estanque era océano
la muerte solamente
una palabra

ya cuando nos casamos
los ancianos estaban en cincuenta
un lago era un océano
la muerte era la muerte
de los otros

ahora veteranos
ya le dimos alcance a la verdad
el océano es por fin el océano
pero la muerte empieza a ser
la nuestra.

sábado, 2 de mayo de 2009

Libros para entender la pandemia


La respuesta natural a la incertidumbre es el miedo. Al encontrarnos vulnerables nuestro cerebro inmediatamente activa arcaicos sistemas de alarma y nos ponemos hipervigilantes e inquietos, preparados para lo peor.

Así ocurre cuando nos vemos afectados por enfermedades, sobretodo si desconocemos su naturaleza y pronóstico. La primera pregunta es siempre la misma, ¿Es grave? Dependiendo de la respuesta nos preparamos. La mayoría de las veces la enfermedad se transforma en un quiebre biográfico, nos obliga a adaptarnos a ella. Esto puede ser algo tan simple como faltar al trabajo debido a un resfrío o tan complejo como cambiar nuestro estilo de vida por una enfermedad crónica. Cada uno de estos cambios lleva aparejado una crisis que rara vez va más allá del ámbito personal o familiar.

Algo distinto ocurre cuando la enfermedad es altamente contagiosa y se transforma en una pandemia. Ahora el fenómeno de enfermar es social y la vulnerabilidad se generaliza. El peligro está latente, y peor aún, está en el otro. No en un animal de criadero, sino en nuestro vecino, amigo, hermano. Es en este momento cuando se desata el pánico colectivo y el miedo se vuelve exponencial. La única forma de volver a la tranquilidad es recurrir a los sistemas de control social que, paradójicamente, es en estos momentos cuando más débiles se ven.

A medida que la enfermedad va avanzando, se desata el caos informativo. Las respuestas erráticas de las autoridades no dan el ancho, la prensa multiplica los números, se contradice y finalmente se instala la confusión. Hay quienes aclaman que esto es un castigo divino y organizan sendas ceremonias de expiación, otros tratan de revelar la eterna conspiración global. De paso se deja entrever la humanidad misma, con toda su bondad y todo su egoísmo. Siempre transcurre igual, primero la incredulidad, luego la extrañeza y posteriormente el miedo. Si la enfermedad es grave, la humanidad sufre el descalabro social de una pandemia, pero si no lo es, el evento se transforma en un episodio más de pánico inducido por el terrorismo científico.


La historia no es nueva, la han contado varias veces, pero la hemos olvidado, tal como olvidamos lo que no nos gusta. Está guardada en varios textos del botiquín literario, ninguno de medicina. Albert Camus la escribió en “La Peste”, el drama absurdo de una ciudad arrasada por una enfermedad altamente letal, y José Saramago nos la contó en “Ensayo sobre la ceguera”, el extraño relato de una ceguera contagiosa. Ambos libros narran lo mismo, la desesperada conducta humana frente a la pandemia, pero desde ópticas distintas. Camus se esfuerza en mostrarnos la bondad inherente a la humanidad y Saramago, por el contrario, nos revela como en situaciones límites caemos en la malicia y el egoísmo.

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“Nuestros conciudadanos, a este respecto, eran como todo el mundo; pensaban en ellos mismos; dicho de otro modo, eran humanidad: no creían en las plagas. La plaga no está hecha a la medida del hombre, por lo tanto el hombre se dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar. Pero no siempre pasa, y de mal sueño en mal sueño son los hombres los que pasan”. La peste, Albert Camus

"Horas y despierto, lo poco que consiguió dormir fue por puro agotamiento. Deseaba que no terminara la noche para no tener que anunciar, él, cuyo oficio era curar los males de los ojos ajenos, Estoy ciego, pero al mismo tiempo quería que llegase rápidamente la luz del día, con estas exactas palabras pensó, La luz del día, sabiendo que no iba a verla. Realmente, un oftalmólogo ciego no serviría mucho, pero tenía que informar a las autoridades sanitarias, avisar de lo que podría estar convirtiéndose en una catástrofe nacional, nada más y nada menos que un tipo de ceguera desconocido hasta ahora, con todo el aspecto de ser muy contagioso y que, por lo visto, se manifestaba sin previa existencia de patologías anteriores de carácter inflamatorio, infeccioso o degenerativo, como pudo comprobar en el ciego que había ido a verle al consultorio, o como en su mismo caso se confirmaría, una miopía leve, un leve astigmatismo, todo tan ligero que de momento había decidido no usar lentes correctoras. Ojos que habían dejado de ver, ojos que estaban totalmente ciegos, pero que se encontraba en perfecto estado, sin la menor lesión, reciente o antigua, de origen o adquirida." Ensayo sobre la ceguera, José Saramago