Mostrando entradas con la etiqueta volaítas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta volaítas. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de septiembre de 2009

Complejidad, Life y Beltrán Mena



No obstante con obligar a toda a una generación de médicos a repasar contenidos que tenían en lo más recóndito de su hipocampo, Beltrán Mena, médico, académico de la UC y creador del Examen Médico Nacional, se empieza a aparecer hasta en la sopa.

Leyendo el último libro NO médico "Nuevos paradigmas a comienzos del tercer milenio", aparece entre sus artículos el Dr. Mena con el texto "El juego de la vida". No deja de parecer genial que un médico se entrometa en un libro en que escriben científicos, matemáticos y filósofos de talla mundial, mejor aún si el libro trata sobre temas que parecen tan lejanos a la medicina como la complejidad y evolución.

El texto trata del juego Life creado por John Conway, genio matemático, que en 1968 se propuso dar origen a comportamientos complejos a través de algunas reglas simples. Para lograrlo estableció un tablero cuadriculado de tamaño infinito (recuerden, es matemático) en que cada cuadrado representaría una "célula muerta". La idea era que el participante ubicara sobre los cuadrados algunas fichas azules que iban a representar las "células vivas". Estas sobrevivirían o se multiplicarían según dos simples reglas:
  1. Una célula viva sobrevivirá a la generación siguiente sólo si tiene dos o tres vecinas vivas
  2. Una célula nacerá sólo si tiene exactamente tres vecinas vivas.
El juego está aquí.

Posterior a definir las reglas del juego el equipo del matemático comenzó a entretenerse. Inicialmente el juego mostraba resultados simples, las células tendían a desaparecer, formar bloques o ciclos. Tal como muestran las siguientes imágenes.

Estos resultados no lograron satisfacer al investigador. Él se proponía lograr algo más, quería algo más complejo. Es así es como descubrió glider, una figura que no desaparecía ni se estabilizaba, sino que se complicaba cada vez. De hecho, esta imagen parecía caminar sobre el tablero.

Conway quería ir aún más allá, así que envío su juego a una revista matemática y desafió a sus colegas diciendo que NO era posible obtener en Life un conjunto infinito de células a través de un número finito de ellas. Este fue el estímulo suficiente para que los matemáticos comenzaran a ensayar nuevas figuras. Es así como se descubrió la pistola de Glider (Glider gun), una figura que logra reproducir de forma infinita gliders, tal como se muestra en la siguiente imagen.

Los matemáticos que, al parecer nunca se rinden, quisieron llegar más lejos y han planteado crear, a través del juego, máquinas e incluso organismos unicelulares.

¿Y qué es lo interesante de todo esto?

Mucho. Tal como lo dice el Dr. Mena en su ensayo, el juego Life es muy importante por tres razones:
  1. Es un ejemplo muy nítido de que pueden lograrse comportamientos altamente complejos a partir de sistemas extremadamente simples (recuerden que el juego tenía sólo dos reglas).
  2. Los comportamiento resultantes son matemáticamente impredecibles, a pesar de estar totalmente determinados. No se puede conocer el estado del sistema en 100 jugadas más, sin pasar por las 99 anteriores.
  3. Un tercer atractivo del juego es su propiedad de "emergencia": la aparición de elementos con comportamientos no diseñados explícitamente, como es el caso de glider.
Es muy gratificante encontrarse con textos como "El juego de la vida" en que explican de manera amena temas áridos como la complejidad. Ojalá que algo de eso entre en el examen médico nacional...

Si quieren seguirle la pista al autor hace poco lanzó la novela Tubab. En el siguiente link se encuentra una entrevista que le realizó Cristián Warnken en que hablan sobre el libro y algo más.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Preguntas al economista camuflado


Pregunta:

Si un joven inteligente y razonable está buscando hacer la mayor contribución posible a la sociedad, ¿es mejor qué él o ella realice un pequeño impacto en algo grande (como la política federal) o tome un problema pequeño y gaste toda su vida tratando de solucionarlo (como curar una enfermedad o mejorar la educación de un país o, incluso, de una ciudad? - Matt

Respuesta:

No existe una respuesta teórica obvia, pero te instaría a partir en pequeño por tres razones. Primero, tu idea de "pequeño" parece ser curar una enfermedad o mejorar las escuelas de la ciudad. La mayoría de nosotros pensaría que esto es algo grande, por lo que cualquier cosa que mantenga tus pies en la tierra funciona para mí.

Las otras dos razones son más universales. Una es la idea del altruismo impuro. La mayoría de nosotros hace cosas buenas, pero sólo unos pocos lo hacen sin querer realizar onderos y calculados proyectos que busquen mejorar las utilidades de la humanidad. Esto lo hacemos ya que nos hace sentir mejor y nos da la oportunidad de conversar sobre algo interesante en una cita con una chica bonita. Mi conjetura es que un proyecto modesto tendría un progreso más tangible, que nos haría sentir mejor y nos animaría a seguir adelante. Si, por el contrario, esperas conseguir algo muy grande tu altruismo puede terminar apagándose muy rápido.

Finalmente, los proyectos más pequeños son fáciles de evaluar. Esto es muy importante; ya que si tú no mides lo que haces, puedes estar haciendo lo equivocado sin darte cuenta. Sería genial si dedicaras una vida devota a mejorar la política federal, pero sin una evaluación de impacto apropiada, podrías fácilmente gastar tu vida empeorándola. Mucha gente lo hace, creéme, vivo en Washington D.C. - El economista camuflado

Traduttore, traditore

martes, 30 de junio de 2009

Lo humano y lo divino


"La imposibilidad de penetrar el esquema divino del universo no puede, sin embargo, disuadirnos de planear esquemas humanos, aunque nos conste que éstos son provisorios".
Jorge Luis Borges

jueves, 18 de junio de 2009

Tiempo

Vía @Flickr
El mismo hecho de conversar es poesía. Una conjugación eterna de los tiempos pasado y futuro en el presente. El pasado es ahora como lo fue ayer. El pasado está presente porque en cada cosa que yo haga tengo una experiencia acumulada. Una experiencia viva, vital, de ahora. La de ayer no me sirve porque la vivencia ya fue; la vivencia es ahora porque pertenece al presente. Y eso mismo me hace visualizar - si eso fuera posible - la seguridad del futuro. Por eso es una conjugación eterna: el pasado es igual al futuro y entre los dos me forman el presente.
La concepción occidental del tiempo es lineal, en tanto que la indígena es una concepción circular y al mismo tiempo evolutiva. El occidental trabaja para el mañana. Yo veo al hombre winka cómo se abalanza al futuro. Se inventa metas a cumplir porque si no tiene un mañana se angustia. En cambio para el mapuche el tiempo es lento, tranquilo, porque no existe el futuro en términos de meta. El pasado está adelante, al frente, porque es lo que yo estoy viendo. En cambio el futuro no lo veo porque lo tengo atrás. Tengo conocimiento que me va a llegar, pero no me preocupa el futuro. El pasado tampoco, pero lo tengo, lo sé y lo repito porque lo estoy viendo. Y si lo estoy viendo puedo cantarlo. Por eso se canta el pasado.
Leonel Lienlaf

martes, 16 de junio de 2009

El mito de los orígenes y los orígenes del mito

Un textazo dentro de otro textazo.
(Los hipervínculos no los inventó internet)

Hace dos días que andamos sobre el armazón del planeta, olvidados de la historia y hasta de las oscuras migraciones de las eras sin crónica. Lentamente, subiendo siempre, navegando tramos de torrentes entre una cascada y otra cascada, caños quietos entre un salto y otro salto, obligados a izar las barcas al compás de salomas de peldaño en peldaño, hemos alcanzado el suelo en que se alzan las Grandes Mesetas. Lavadas de su vestidura - cuando la tuvieran - por milenios de lluvias, son Formas de roca desnuda, reducidas a la grandiosa elementalidad de una geometría telúrica. Son los monumentos primeros que se alzaron sobre la corteza terrestre, cuando aún no hubiera ojos que pudiera contemplarlos, y su misma vejez, su abolengo impar, les confiere una misma majestad. Los hay que parecen inmensos cilindros de bronce, pirámides truncas, largos cristalos de cuarzo parados entre las aguas. Los hay, más abiertos en la cima que en la base, todos agrietados de alveólos, como gigantescas madréporas. Las hay que tienen una misteriosa solemnidad de Puertas de Algo - de algo desconocido y terrible - a que deben conducir esos túneles que se ahondan en sus flancos, a cien palmos sobre nuestras cabezas. Cada meseta se presenta con una morfología propia, hecha de aristas, de cortes bruscos, de perfiles rectos o quebrados. La que no se adorna de un obelisco encarnado, de una farellón de basalto, tiene una terraza flanqueante, se recorta en biseles, afila sus ángulos, o se corona de extraños cipos que semejan figuras en procesión. De pronto, rompiendo con esa severidad de lo creado, algún arabesco de la piedra, alguna fantasía geológica, se confabula con el agua para poner un poco de movimiento en este país de lo inconmovible. Es, allá, una montaña de granito casi rojo, que suelta siete cascadas amarillas por el almenaje de una cornisa cimera. Es un río que se arroja al vacío y se deshace en arcoiris sobre la cuesta jalonada de árboles petrificada. Las espumas de un torrente bullen bajo enormes arcos naturales, acrecidos por ecos atronadores, antes de dividirse y caer en una sucesión de estanques que se derraman unos en otros. Se adivina que arriba, en las cumbres, en el escalonamiento de las últimas planicies lunares, hay lagos vecinos de las nubes que guardan Abajo, en los grandes ríos sus aguas vírgenes en soledades nunca holladas por una planta humana. Hay escarchas en el amanecer, fondos helados, orillas opalescentes, y honduras que se llenan de noche antes del crepúsculo. Hay monolitos parados en el borde de las cimas, agujas, signos, hendiduras que respiran sus nieblas; peñascos rugosos, que son como coágulos de lava - meteoritas, acaso, caídas de otro planeta. No hablamos. Nos sentimos sobrecogidos ante el fausto de las magnas obras, ante la pluralidad de los perfiles, el alcance de las sombras, la inmensidad de las explanadas. Nos vemos como intrusos, prestos a ser arrojados de un dominio vedado. Lo que se abre ante nuestro ojos es el mundo anterior al hombre. Abajo, en los grandes ríos, quedaron los saurios monstruosos, las anacondas, los peces con tetas, los laulaus cabezones, los escualos de agua dulce, los gimnotos y lepidosirenas, que todavía cargan con su estampa de animales prehistóricos, legado de las dragonadas del terciario. Aquí, aunque algo huya bajo los helechos arborescentes, aunque la abeja trabaje en las cavernas, nada parece saber de seres vivientes. Acaban de apartarse las aguas, aparecida es la Seca, hecha es la yerba verde, y, por primera vez, se prueban las lumbreras que habrían de señorear en el día y en la noche. Estamos en el mundo del génesis, al fin del cuarto día de la creación. Si retrocediéramos un poco más, llegaríamos adonde comenzara la terrible soledad del Creador - la tristeza sideral de los tiempos sin incienso y sin alabanzas, cuando la tierra era desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la haz del abismo.

martes, 19 de mayo de 2009

La llegada de la "pandemia"

Prendo la tele, escucho la radio, leo los diarios, escucho a la gente y me sorprende el torbellino mediatico que este virus H1N1 ha creado. ¡Hasta tiene página en Wikipedia!
Todos hablan de "Pandemia" y sólo hay 81 casos mortales en todo el globo.

En Chile, ya se han cerrado Colegios que ni siquiera tienen casos confirmados (3 hasta ahora)!
Aquí parece la perfecta excusa para hacer "ACHIS!" y que cierren los lugares de estudio, trabajo y nos encerremos todos en el miedo exagerado de una enfermedad que ha sido catalogada como "menos letal que el resfrio común".

Si todos se ponen paranoicos con la Gripe A, creo tengo el derecho de dirigir mi paranoia a esferas más grandes. O no suena extraño que se haya desatado justo despues de la visita del presidente Obama a México? O que las mayores alzas en la bolsa sean de farmaceuticas?

Las teorias conspiratorias están de moda también, pero lo haya dicho cualquiera, Gorge Orwell o el mismisimo Maquiavelo, el caos puede resultar muy favorable para establecer politicas que no abrían sido aceptadas de no entablarse dicho desorden.

Asi que mi pregunta de fondo es
¿Qué van a hacer con el mundo asustado?
¿Quién está saliendo beneficiado?
Nada es sólo porque sí. Menos cuando se trata de grandes masas.

Los hombres son tan simples y se someten hasta tal punto a las necesidades presentes que el que engaña encontrará siempre quien se deje engañar.
(El Principe, Maquiavelo)
Sería interesante, talvez, hacer de estos fenomenos un sujeto de estudio para la sociología.
Saludos!

domingo, 10 de mayo de 2009

Instrucciones para la vida ¿Neruda's style?

Vía portalcesfam

A no morir lentamente

Muere lentamente quien se transforma en esclavo del habito, repitiendo todos los días los mismos trayectos, quien no cambia de marca, no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente quien hace de la televisión su guía.
Muere lentamente quien evita una pasión, quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "ies" a un remolino de emociones, justamente las que rescatan el brillo de los ojos, sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando esta infeliz en el trabajo, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien no se permite por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos sensatos.
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en si mismo. Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar. Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte o de la lluvia incesante.
Muere lentamente, quien abandonando un proyecto antes de iniciarlo, no preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar. Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida felicidad.

¿Pablo Neruda?
¿Martha Madeiros?

(Se viene el grado de medicina interna...)