sábado, 22 de mayo de 2010
Unnatural causes, el documental de los determinantes sociales de la salud
jueves, 20 de mayo de 2010
Los pecados de los "experticidad" y una propuesta para su redención
Los Pecados de la Experticidad y una Propuesta de RedenciónHace dos décadas yo era considerado un experto sobre el asunto del cumplimiento de las indicaciones terapéuticas. Disfrutaba enormemente del tema, daba constantes conferencias, otros investigadores solocitaban mi opinión y mis colegas y yo dirigimos simposiums internacionales sobre el tema, escribimos dos libros, varios capítulos en otros y docenas de artículos. Ya fuera en una reunión o en opiniones escritas, siempre se me daba la última palabra sobre el asunto.
Entonces me dí cuenta que los expertos como yo cometen dos pecados que interfieren con el avance de la ciencia y perjudican a los investigadores jóvenes. En primer lugar, añadir nuestro presitigio a nuestras opiniones confiere a estas últimas un poder persuasivo mucho mayor que las que merecerían sobre la única base de su calidad científica. Ya sea como consecuencia de una actitud deferente, temor o respeto, otras personas tienden a no desafiarlas y el progreso hacia la verdad se entorpece en presencia de un experto. El segundo de los pecados se comete en la evaluación de las peticiones de becas o aceptación de manuscritos que desafían el consenso de expertos vigente. Los revisores encaran la inevitable tentación de aceptar o rechazar nuevas ideas o evidencias, no tanto sobre la base de su mérito científico como sobre el grado en que coinciden con las posturas públicas de los considerados expertos en la materia. Algunas veces el rechazo sobre estas "impopulares" ideas es abierto (y en ocasiones se acompaña de comentarios que devalúan a los investigadores y a sus ideas, aunque este último pecado no es para nada exclusivo de los expertos). En otras ocasiones, el sesgo contra nuevas ideas es inconsciente. El resultado es el mismo: las nuevas ideas y los nuevos investigadores son frenados por los expertos y el progreso hacia la verdad se retrasa.
Confrontado por estas reflexiones, en 1983 escribí un artículo preconizando la jubilación de expertos, y nunca más diserté, escribí o arbitré en nada que tuviera relación con el cumplimiento terapéutico. Recibí muchas cartas de apoyo de jóvenes investigadores, pero casi ninguna de expertos. Repetí mi formación en medicina interna hospitalaria, dediqué mucho tiempo a la práctica clínica, y apliqué mis habilidades metodológicas a nuevos retos relacionados con la evaluación y aplicación de la evidencia científica a la cabecera del enfermo.
Como me había pasdo anteriormente, la experiencia fué un excitante desafío. Trabajando con colegas de talento, primero en McMaster y después en Oxford y en diversos lugares de Europa, me convertí en un experto en un campo viejo con un nombre nuevo: medicina basada en la evidencia. Siendo el interés en estas ideas tan grande, especialmente entre clínicos jóvenes de todo el mundo, mis escritos fueron publicados en varios idiomas, y cuando no estaba dirigiendo un servicio clínico etsba fuera realizando demostraciones sobre medicina basada en la evidencia en la cabecera del paciente, y dando conferencias sobre el tema (más de 100 veces en 1998)
Aunque no había una aceptación universal de mis ideas, una vez más se daba a mis conclusiones demasiada credibilidad, y a mis opiniones excesivo peso. Y los recién llegados a este campo que me respetaban se encontraban con un impedimento adicional para desafiar mi experticidad: temían dañar mis sentimientos así como ganarse mi desaprobación. Dos signos clínicos confirmaban que me había convertido otra vez en un experto: el primero fué la concesión de un título honorario y el segundo lleva mi nombre: "Sackettisation," definido como "la asociación artificial de una publicación con la medicina basada en la evidencia con el objetivo de incrementar las ventas".
De la misma manera que antes, decidí apartarme del camino de la gente joven que entra en este campo, y nunca más disertaré, escribiré o arbitraré sobre nada que tenga relación con el mismo. Mis energías se dedican ahora a pensar, enseñar y escribir sobre ensayos clínicos, y mi nueva tarea constituye de nuevo un desafío y un motivo de disfrute de la misma forma en que lo fueron las anteriores.
¿Es posible la redención del pecado de la experticidad? La única que conozco que funciona es la jubilación sistemática de los expertos. Para asegurarnos muchos de ellos pueden ser absorbidos por cátedras, decanatos, vicepresidencias y otros agujeros negros desde los que es improbable que puedan influir en el progreso de la ciencia o en cualquier otra cosa de importancia. Seguramente otros muchos podrían retirarse de sus campos y dedicar su inteligencia, imaginación y agudeza metodológica a otras áreas donde, despojados de su prestigio y sin opiniones personales previas que defender, podrían disfrutar de la libertad de argumentar sobre nuevas evidencias e ideas sobre la base de sus más recientes méritos.
Pero todavía existen muchos más expertos de lo que es saludable para el progreso de la ciencia. Y ya que la jubilación voluntaria no parece ser más frecuente en este año 2000 de lo que lo era en 1980, repito mi propuesta de que se jubile forzosamente a los expertos.
David L Sackett , director.
Trout Research and Education Centre at Irish Lake, Markdale, Ontario, Canada
viernes, 7 de mayo de 2010
Extracto de Manifiesto - Nicanor Parra
miércoles, 3 de marzo de 2010
El centralismo mata (apuntes para la reconstrucción)

domingo, 28 de febrero de 2010
Anatomía de un desastre

Las catástrofes tienen cinco fases:
· Fase latente: es el período inter-catástrofe. Lo más importante en esta etapa en la prevención de los desastres, es la mejor forma de disminuir las casualidades.
· Fase de Alerta: ocurre previo al desastre, en caso de terremotos no es predecible, pero si en tsunamis, erupción volcánica y conflictos armados). Lo más importante durante esta fase son las alarmas públicas y las acciones protectoras como refugiarse y evacuaciones.
· Fase de impacto: la más dramática, coincide con la ocurrencia del evento. Usualmente poco puede realizarse. Las acciones preventivas son las más efectivas.
· Fase de rescate o emergencia: representa el tiempo durante el cual la atención inmediata salva vidas. Lo más importante en esta etapa son la búsqueda, el rescate y el soporte vital, tanto básico como avanzado. La mayoría de las veces las agencias de rescate no darán abasto.
· Fase de recuperación: Esta fase considera las acciones necesarias para regresar al normal funcionamiento de la sociedad. Los agentes más importantes durante esta fase son los servicios de urgencias, encargados de salud pública, ingenieros y trabajadores sociales. Este período dura de meses a años, y se resuelve cuando la comunidad vuelve al período latente o inter-catástrofe.
Durante la fase de rescate en los servicios de urgencias generalmente se produce el fenómeno de doble ola. La primera hora de pacientes se produce a los 15-30 minutos con pacientes lesionados por el desastre que fueron capaces de liberarse y caminar o conducir al servicio de urgencias. La segunda ola llega después de 30-60 minutos con paciente severamente injuriados que requirieron extricación y transporte. En terremotos se describe que el peak de pacientes se produce en las primeras 24 horas, luego se mantiene una demanda alta 3 a 5 días debido principalmente a lesionadas y posteriormente disminuye progresivamente.
También se describe el angustioso fenómeno de babel en el que las líneas telefónicas se colapsan y se impide la comunicación. El medio de comunicación clásicamente descrito son las radios locales, en Chile una importancia central ha recaído sobre redes sociales como twitter y los canales de televisión. A pesar de todo siempre ocurren problemas de comunicación dificultando la respuesta al desastre.
El efecto federación describe la motivación innata por ayudar y asistir a los más necesitados. Hay dos problemas en esta actividad: la exposición a riesgos ambientales y la posible interferencia con el trabajo de los profesionales del rescate.
El personal médico voluntario puede presentar algunos problemas. La mayoría de los médicos están acostumbrados a tener control sobre el ambiente de su práctica y puede sentirse incómodos con los protocolos pre-hospitalarios y sus capacidades. Asimismo, debido a la frecuente precariedad de los recursos después del desastre resulta difícil entregar los servicios necesarios frustrando a los profesionales.
Algunos aspectos médicos:
- Inmunizaciones: las más utilizadas son el toxoide dT, debido a la excesiva demanda se pueden entregar a través de organismos de salud pública. Si bien los riesgos son pocos, se debe estar atento a los pacientes hiperinmunes (aquellos que han recibido la inmunización hace menos de 5 años) ya que se puede producir una inflamación que asemeja una celulitis en el sitio de punción. A pesar de esto, no debe desarrollarse una "tetanofobia".
- Triage: son importantísimos para coordinar la atención médica, un buen algoritmo es el siguiente (START Triage)

Si bien, buena parte de esta información no es tan útil a estas alturas es importante recordar que lo más importante es APRENDER DE LOS DESASTRES Y COMO ENFRENTARLOS.
¡FUERZA CHILE!