martes, 31 de marzo de 2009

Industria farmacéutica: Sólo la punta del iceberg

No hay duda que la vida se ha medicalizado, hechos naturales que han acompañado a la humanidad por toda su existencia se transforman en eventos médicos que deben ser tratados. El parto se transforma en "cesárea", los sentimientos de tristeza y soledad en "trastornos adaptativos" o "depresiones", la muerte pierde su carácter íntimo y se transforma en un evento intrahospitalario.

Dentro de este nuevo contexto médico y social, la terapéutica cobra un valor esencial. El, antes paciente, y ahora usuario se comporta cada vez más como consumidor, siendo altamente demandante y exigente en sus requerimientos. Este nuevo terreno es propicio para la rentable industria farmaceutica, que a través del marketing puede posicionar sus medicamentos en el mercado. Este hecho, que resulta beneficioso para muchos problemas de salud, se transforma en un arma de doble filo cuando se concertan los distintos actores involucrados para actuar sin criterio ético.

El problema que hace algunos días se hizo público con la colusión de las 3 cadenas farmacéuticas más grandes en Chile no es sólo la punta del iceberg de lo oscuro que puede resultar el negocio de los medicamentos cuando no existe una regulación mínima.

Los conflictos de intereses en esta industria son múltiples y se pueden ver en distintos niveles:
  • Político: En el blog Incisiones sin anestesia, se denuncia como la dirección del Cenabast, principal comprador de medicamentos para el sistema público de salud, viaja a Asia a visitar industrias biotecnológicas en compañía de ejecutivos de FASA (Farmacias Ahumadas) y el gerente del laboratorio Volta. Este hecho poco transparente demuestra como a nivel central se pueden mezclar intereses entre laboratorios y el estado.
  • Laboratorios farmacéuticos: El proceso de innovación y desarrollo de fármacos está lejos de la transparencia. Una de las técnicas más utilizadas por parte de los grandes laboratorios farmacéuticos es la "promoción de enfermedades" (disease mongering). Esto significa que por medio del marketing las industrias llaman la atención del público y los médicos exagerando enfermedades con el objetivo de aumentar sus ventas. Los ejemplos son múltiples: sindrome disfórico premenstrual, déficit atencional, trastorno bipolar, etc. (PLoS).
  • Sociedades científicas: Corresponden a asociaciones de especialistas médicos que realizan recomendaciones para el manejo de distintas enfermedades. Esto incluye decidir según la información científica disponible cuales medicamentos se deben utilizar en cada caso y cuales no. Como es de esperar cada publicación tiene un enorme impacto sobre la industria farmaceutica, por lo que la presión sobre estos grupos es mayor. El día de hoy la revista médica JAMA publicó el artículo "Professional medical associations and their relationships with de industry", en el cual se recomienda a las sociedades científicas disminuir al mínimo la influencia de la industria en sus actividades. Los autores se proponen lograr una meta de $0 de contribuciones por parte de los laboratorios a estas asociaciones, justificando que sólo así se podrá mantener la integridad y la transparencia en la elaboración de guías clínicas.
  • Médicos: Acá el conflicto de intereses es cotidiano, ya que en este nivel se decide finalmente que medicamento se dará a cada paciente. Es sabido que las industrias gastan mucho dinero en publicidad para convencer a los médicos a utilizar sus productos, los beneficios incluyen desde lápices y calendarios a becas de postgrado y viajes a congresos internacionales. El código de ética del Colegio Médico de Chile sólo menciona lo siguiente: "los médicos podrán aceptar donaciones modestas o invitaciones a reuniones o congresos, proporcionados por empresas de productos clínicos o farmacéutico, cuando no limiten o coarten su independencia profesional". En Europa existen iniciativas más radicales como No Gracias o No free lunch que buscan transparentar la relación de los profesionales de la salud con la industria farmacéutica limitando al máximo las relaciones entre estos.
  • Farmacias: Tal como se demostró en el reportaje de Contacto "Medicamentos: oscuros secretos" las cadenas de farmacias utilizan múltiples técnicas para vender los medicamentos que les reportan mayores beneficios. Niegan los genéricos, pagan comisiones por la venta de medicamentos de marca y cambian los fármacos prescritos en la receta médica. Además, de obviamente lo más polémico de estos días, la colusión que hizo subir concertadamentos los precios de más de 200 medicamentos.
Sin duda, la relación entre usuarios-médicos-industria farmacéutica-estado es compleja y altamente vulnerable a la corrupción. La mejor forma de poder enfrentar esto promoviendo el profesionalismo, transparentando los conflictos de intereses y siendo críticos cuando ellos se presenten. Sólo así se podrán evitar los daños a los usuarios y la pérdida de la confianza pública en las distintas instituciones.

3 comentarios:

Jorge A. Gómez Arismendi dijo...

Para muchos, la colusión de las farmacias no es nada nuevo.
Ya habíamos advertido el riesgo que implican los oligopolios sobre todo en este tipo de mercados.

Las industrias farmacéuticas, ubicadas en su mayoría en el mundo desarrollado, continúan operando bajo una lógica mezquina y egoísta, acaparando conocimiento, tecnología, recursos, y simultáneamente restringiendo el acceso a medicamentos prioritarios y de primera necesidad a un número importante de ciudadanos en todo el mundo, especialmente a aquellos ubicados en el mundo subdesarrollado.

Sería bueno considerar que más del 80% de la producción mundial de medicamentos se consume en los países ricos y que las compañías farmacéuticas obtienen la mayor parte de sus ganancias en el mundo industrializado.

El argumento que esgrimen las industrias farmacéuticas para retener las patentes, se basa esencialmente en que la liberalización de las patentes, afectaría la investigación y el desarrollo de nuevos medicamentos, frenando el avance científico, porque a menor rentabilidad, menores recursos para esto.

Plantean que es necesario proteger los monopolios farmacéuticos para financiar la investigación sobre nuevos medicamentos, como los antirretrovirales para el VIH/sida y otras enfermedades mortales o gravísimas como la tuberculosis.

No obstante, de alrededor de mil productos introducidos al mercado en los últimos treinta años, sólo 13 han sido para enfermedades como la tuberculosis, el mal chagas o la lepra, las cuales son causantes de un número importante de muertes en el mundo.

José Luis Contreras Muñoz dijo...

Felicitaciones ,una muy buena síntesis de un tema muy complejo y oscuro

Artemio Rulán dijo...

Felicidades como bien dice Jose Luis. Muy buena síntesis.
Hay un articulito que sintetiza muy bien todo este apareamiento colectivo de intereses e interesados y que no tiene desperdicio:

La medicalización de la vida y sus protagonistas. Soledad Márquez y Ricard Meneu. GESTIÓN CLÍNICA Y SANITARIA • VOLUMEN 5 • NÚMERO 2 • VERANO DE 2003
http://pss17.files.wordpress.com/2009/01/medicalizdf.pdf
Un saludo